Unos siete mil empleos del sector automotor, atados al efecto Temer

La crisis política en Brasil empieza a mostrar su impacto desde lo financiero, con las calificadoras a la cabeza, pero la alerta también se traslada a la industria brasileña y la local. El sector automotor, se sabe, es el de mayor dependencia de los vaivenes brasileños y hoy las fábricas trabajan a media marcha: algunas están con paradas programadas para poner en marcha nuevas líneas de producción, pero otras sufren la caída del mercado vecino.

La evaluación del impacto brasileño probablemente llegue el 8 de junio, cuando los actores del sector se reúnan con el Ministerio de Producción para hacer un seguimiento del plan Un Millón, de autos, que aspira a llevar a ese número la cifra de producción en 2023.

En las últimas semanas, las suspensiones alcanzaron a unos mil trabajadores en las terminales. Detrás de ellas está el eslabón autopartista, donde en los últimos años se perdieron cerca de 6 mil empleos respecto de 2012. El autopartista “no es un sector que pueda soportar las suspensiones durante mucho tiempo. Hay mucha incidencia de la mano de obra en los costos”, indicó Juan Cantarella, de AFAC, la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes, mientras que para las terminales es más fácil negociar esquemas de suspensiones, algo que hacen tanto con Smata (mecánicos) como con la UOM (metalúrgicos).

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