«Oda a los vándalos, jamás podrán»

El Dr. Juan Carlos Pacífico (Encargado del Registro de Pergamino Nº 2 y permanente colaborador de nuestra revista) nos escribió el jueves pasado diciéndonos que «días atrás vándalos destruyeron parte del exterior de la nueva biblioteca Joaquín Menéndez» (de la cual Juan Carlos es presidente de la Comisión Directiva. El moderno edificio de la biblioteca fue inaugurado apenas dos meses atrás).
A ese despiadado ataque de pintadas y destrozos exteriores, ocurrido el pasado martes (Ver aquí) Juan Carlos responde con estas letras que refieren su sentida pasión por los libros, que alberga su amada biblioteca.
«¿Puede un mundo tan vasto contenido en los estantes empezar en un sillón? En nuestra Biblioteca puede ser posible por que en ese sillón se sentaba el Dr. Joaquín Menéndez a leer, era su pasión, pero a diferencia de muchos pensó en el futuro de sus libros y no quería que estos murieran con él por eso los donó para dar inicio a nuestra Biblioteca: La Menéndez, que orgullosamente lleva su nombre.
Umberto Eco, quien falleciera recientemente , era -también – un lector voraz y nos dijo: el que lee vive cinco mil años el que no, solo los años que el paso del almanaque nos marca y realmente es así por que adentrarnos en esas hojas o en esas pantallas para recorrer las historias que allí se cuentan implica estar ahí, estamos con el Quijote cabalgando por La Mancha con nuestro fiel escudero Sancho Panza y con nuestro corcel Rocinante, o caminamos por las calles del Nueva York moderno de la mano de Paul Auster, o nos adentramos en la profundidad del alma humana con Dostoievski y su Crimen y Castigo o Los Hermanos Karamazov y visitamos los arrabales del Buenos Aires de principio del siglo pasado acompañados por Borges y fumamos en un bar de París con Cortázar o vivimos intensamente la selva colombiana con García Márquez o tal vez Benedetti nos susurra un poema en la hermosa Montevideo en su rambla amplia llena de mar».

«¿Por que no? Si los libros son así, nos emocionan , nos alegran o nos entristecen , a través de ellos sabemos de nuestro pasado y nos imaginamos a Sarmiento o Rosas o San Martín o Belgrano en sus tiempos en su constante pensar en la Argentina o nos reímos con Fontanarrosa; en fin los libros solo nos piden que los leamos y a cambio nos dan un conocimiento que nos hace un poquito mejores que nos ubica como integrantes de una cadena humana que nos tiene como un mero eslabón pero unidos por las letras, somos modernos y antiguos, reyes o lacayos, ricos o pobres, pero somos por ellos o mejor dicho somos más por ellos.
Y en Nuestra Biblioteca hay un mundo en sí, por que no solo está habitada por ellos sino también por los diarios antiguos de nuestro Pergamino donde podemos abrevar en la historia misma navegando en sus páginas y recorriendo sus fotos con asombro, sorpresa y una nostalgia por aquellas calles que nuestros antepasados pisaron y que ya no están. Y como lo libros se enferman o los hieren tenemos un lugar especial donde se reponen de sus dolencias bajo los cuidados especiales de las restauradoras que con gran dedicación y amor los curan y protegen».

«Es que ellos son seres vivos en la mente de los lectores, sus letras se transforman y crean dibujos y rutas hacia recónditos lugares; debemos protegerlos, mimarlos que estén cómodos en sus lugares y que los anaqueles sean la extensión de nuestros brazos para que sientan el calor humano que los convierte en seres vivos: ellos viven a través de sus lectores, se conservan en sus mentes y en cada paso de aquellos hay una parte de ellos.
Pergamino tiene un nombre relacionado directamente con las letras, en los pergaminos los textos se vuelven perennes y no mueren nunca, es por ello que debemos tener siempre presente a ese templo del conocimiento en ese granero de letras que juntas nos cuentan las historias que queremos escuchar, las Bibliotecas son la imagen del pueblo que las posee, hagamos que la nuestra brille, que sea una muestra de lo que queremos saber , que cada lector se vuelva diez, que cada niño que entre se transforme en un lector voraz y que esa semilla de vida germine pronto y bien.
A Uds. vándalos que todo destruyen sepan que hagan lo que hagan la Biblioteca permanecerá incólume y los arropará en sus libros si deciden entrar y la destrucción que intenta sembrar solo recaerá sobre Uds. mismos jamás el fuego el mar o el poder ha podido con las ideas, jamás».

El Dr. Juan Carlos Pacífico es Encargado Titular del Registro de Pergamino N° 2. Desde hace casi una década participa con sus escritos en nuestra revista, no específicamente debido sus competencias registrales, sino en virtud de una profusa actividad literaria que mantiene con regularidad. Presentamos hoy otro de sus relatos que pone a la luz los avatares del alma humana. Una profunda pintura de actualidad, que creemos contrapone la naturaleza primaria del ser humano con su desarrollo social como sujeto de derecho. Ambientado en este caso en la provincia de La Rioja pero siempre con arraigo a su ciudad de Pergamino natal
A.M.L. había nacido en La Rioja capital de padres humildes y trabajadores de honda raíz criolla, su padre fue bracero y peón golondrina que iba detrás de las cosechas para poder vivir, con él, también su familia, hijo único de una madre que trabajaba en el servicio doméstico completando el magro sueldo de su marido y contribuyendo, de esa manera, a la economía familiar.
a La Rioja y de las ganas de volver por sobre todas las cosas a ese bosque magro pero misterioso en esa precordillera que todo lo sabe y todo lo pide , deduje –entonces- que esa lírica versión de esas tierras obedecía a la idealización que esa edad trae aparejada.
cubrimiento invita a su mujer a pasar un fin de semana en una ciudad de montaña, muy cerca de su lugar de residencia dejan los hijos al cuidado de los abuelos y el domingo en el camino de regreso para en la banquina argumentando una falla mecánica, va al baúl extrae una pistola y la mata de un tiro en el corazón, como ya fue dicho.
nte se acordaba de todos– de la ciudad y de los buenos recuerdos que tenía, especialmente de los partidos de futbol y del querido Club .
bamos