Compró un Torino inmaculado y lo partió al medio en un choque

Lo que parecía ser un viaje soñado terminó siendo una catástrofe. Esto fue lo que le ocurrió a un hombre que, con toda ilusión, se trasladó desde Buenos Aires a Córdoba para adquirir un vehículo de colección Torino color rojo modelo 67 considerado para él como “el auto de sus sueños”. Sin embargo, solo 5 horas después de comprarlo, chocó a la salida de la ciudad y lo destruyó por completo.

El grave accidente tuvo lugar sobre la ruta C-45 que une Alta Gracia con la localidad de Rafael García. Una pareja a bordo de un Chevrolet Cruze impactó contra el auto de colección que quería incorporarse al asfalto.

El choque produjo que el Torino se partiera en dos, tanto que le arrancó el motor a varios metros de distancia. Tres personas fueron atendidas en el lugar con diferentes heridas, aunque afortunadamente no hubo que lamentar víctimas fatales.

Provocó la destrucción casi total del Torino, por lo que varias partes quedaron desparramadas en el asfalto, incluido el motor.

El conductor del auto de colección únicamente sufrió hematomas en el pecho, mientras que en el segundo auto, en el que viajaba una pareja oriunda de Comodoro Rivadavia, no corrieron con la misma suerte. El hombre de 55 años tuvo varias lesiones, pero ninguna de gravedad. En cambio, la mujer de 57 años sufrió fractura de cadera, de clavícula izquierda y de rodilla derecha.

Todos ellos fueron asistidos en el lugar por personal de los Bomberos Voluntarios de Alta Gracia y luego trasladados al Hospital Regional Illia. Ya se inició una investigación para determinar las causas del accidente.

Cómo es el Torino

El IKA Torino (luego llamado Renault Torino) es un automóvil de turismo producido por el fabricante argentino de automotores Industrias Kaiser Argentina (IKA-Renault desde 1967) entre los años 1966 y 1975, y por Renault Argentina S.A. entre 1975 y 1981.

La aparición de este vehículo en el mercado automotor argentino marcó un hito dentro de la historia de la industria automotriz argentina, ya que además de tratarse de un vehículo desarrollado y producido exclusivamente en el país, presentaba importantes soluciones mecánicas que garantizaban su fiabilidad y sus altas prestaciones.

Fuente: La Verdad

Autopartes para Volkswagen: Una pieza clave en el avión de la sospecha

Cuando el último lunes la autopartista SAS recibió en su planta de Pacheco las partes indispensables para las butacas del TAOS que fabrica Volkswagen a razón de 200 por día, nadie imaginó en ese momento que habían llegado en el misterioso vuelo de un avión con tripulantes iraníes y venezolanos.

SAS es una compañía francesa, parte del grupo Fauresia, un proveedor automotriz global con sede en Nanterre, en los suburbios del oeste de París. Se trata nada menos que del noveno fabricante internacional de piezas de automóviles más grande del mundo.

Lo cierto es que en sus plantas de Queretaro, México, fabrica una pieza para las butacas de autos en este caso el modelo TAOS y también instrumentos para los paneles de control de esos vehículos.

Con esas partes y en lo que simboliza la globalización, SAS completa el armado de los asientos y paneles en su planta sobre la avenida Henry Ford en Pacheco, estratégicamente ubicada al lado de la planta de Volkswagen y de la misma Ford.

Esas partes viajaban siempre por barco pero la pandemia primero y la guerra en Ucrania después están complicando la logística de tal manera que ahora muchas se traen en vuelos de carga.

Así las cosas, SAS contrató a un despachante de aduana que es el que se encarga de conseguir los vuelos y que la carga llegue a su destino en tiempo. Eso no es un detalle menor. Las automotrices trabajan con el concepto japonés de justo a tiempo con poco nivel de stock y si fallan las piezas se paraliza la línea de producción. Volkswagen fabrica unos 200 TAOS por día en Pacheco. El miércoles pasado, las butacas estaban listas en su planta de Pacheco.

El despachante elegido por SAS es la firma Fracht, una compañía internacional experta en estos temas. Tanto Volkswagen como SAS se desligaron de este vuelo. Ambas apuntaron a Fracht, una firma que pese a los insistentes llamados, aún no dio ninguna explicación.

En un comunicado de prensa, SAS explicó que «no tiene relación alguna con la situación del avión Boeing 747-300 de transporte de cargas de origen venezolano» y que «contrató los servicios de Forwarder Fracht USA, empresa internacional que presta servicios logísticos».

El comunicado completo de SAS Automotriz Argentina:

«SAS Automotriz Argentina S.A. informa que no tiene relación alguna con la situación del avión Boeing 747-300 de transporte de cargas de origen venezolano.

SAS Automotriz Argentina SA contrató los servicios de Forwarder Fracht USA, empresa internacional que presta servicios logísticos.

La contratación se realizó para el transporte de componentes destinados a la producción de paneles de instrumento y asientos para el modelo Taos, provenientes de la ciudad de Querétaro, México.

La relación entre el Forwarder y la compañía aérea para que las mencionadas piezas lleguen a Argentina es algo que SAS Automotriz Argentina SA desconoce y no tiene relación alguna.

La carga transportada fue liberada en su totalidad luego de sus correspondientes procedimientos de control aduanero. SAS Automotriz Argentina SA ha cumplido con las normas legales y de compliance que rigen este tipo de contrataciones»

Fuente: Clarín