Así sería la nueva cara del Peugeot 208 para 2023

Lanzado por primera vez al mundo en 2012, el Peugeot 208 se ha destacado por incorporar un diseño innovador y atractivo. En 2019, a la hora de presentar su segunda generación al mundo, no decepcionaron.

Aunque nos parezca muy cercano, ya pasaron casi cuatro años desde que la automotriz lanzó la última edición del hatchback, por lo que ya se espera un lavado de cara.

Según el medio español «Motor.es», el restyling se presentará en 2023 no solo con novedades estéticas, sino también mecánicas. Estamos hablando de una implementación de ópticas frontales y traseras mas pequeñas y sutiles, acoplado a una parrilla acorde a los nuevos modelos de la firma francesa, sumado a detalles como los rojos en los paragolpes posteriores.

En el interior se reacondicionará el habitáculo de acuerdo a la implementación de materiales y tapizados de mayor calidad, junto a una actualización en el paquete de asistencias a la conducción e infoentretenimiento.

Debajo del capó se estima que se reacondicione el propulsor naftero 1.2 PureTech de tres cilindros, sumándoles una variante híbrida. Hasta el momento, Peugeot no se ha expresado al respecto, siendo una incógnita el restyling de la línea de cara al futuro cercano.

El debut del rediseño se llevaría a cabo en primer lugar en Europa y llegaría con el correr de los meses a la Argentina.

Fuente: Parabrisas

Preocupación en la industria automotriz por el ingreso de autopartes

La implementación del nuevo sistema SIRA para regular las importaciones sigue sembrando alarma en la industria automotriz. En el sector autopartista crece la preocupación porque los proveedores del exterior no aceptan el nuevo cronograma de pagos a los 180 días de plazo que establece el actual esquema y amenazan con no enviar insumos, lo cual pone en riesgo la producción y el abastecimiento en toda la cadena, que ya se encuentra “muy tensa”.

“Si no podemos importar dependemos de los actuales stocks, que alcanzan solo para unos días”, advirtió un empresario del sector. Los proveedores del exterior, explicó, no aceptan enviar sus productos si el pago de la importación es autorizado recién dentro de 180 días, como definió el nuevo régimen SIRA que regula el comercio exterior. La problemática afecta a empresas autopartistas de todo tipo, agregó. Los proveedores exigen una garantía o un pago por adelantado para concretar un embarque.

A diferencia del anterior sistema que regulaba el ingreso de las importaciones (el denominado SIMI), el SIRA establece que los pagos de la mercadería serán liberados por el Banco Central en un plazo de 180 días. Cuando regían las SIMI –hasta hace dos semanas-, las autorizaciones podían demorarse, pero en cuanto la importación era destrabada, el Central otorgaba el acceso a los dólares en ese momento. Era el caso de las licencias no automáticas, dentro de las que estaban englobados autos y autopartes.

Los riesgos que implica para un proveedor del exterior una deuda a seis meses con una contraparte argentina representan hoy el principal obstáculo que enfrentan los autopartistas que necesitan importar insumos para producir, explican en el sector. Esa traba se suma a las dificultades operativas que causó la implementación del nuevo sistema en los primeros días. Según el Gobierno, el 50% de las operaciones presentadas en total hasta el momento fueron aprobadas.

Producto de las demoras iniciales en las autorizaciones, en las últimas dos semanas debieron parar la producción durante un día Fiat, Nissan y Renault en Córdoba por falta de insumos. Cuando las autorizaciones llegaron, se retomó la producción. De todas formas, en el sector insisten en que la cadena está “muy tensa”.

El jueves último, las autoridades de Adefa (la asociación de fabricantes de autos) mantuvieron una reunión con funcionarios de la Secretaría de Comercio que conduce Matías Tombolini para solicitarle un achicamiento de los plazos de pago al exterior. Desde la cartera oficial explicaron entonces que el nuevo sistema automatizó datos y estableció plazos de pago a 180 días, pero que serían contempladas excepciones.

El nuevo sistema SIRA buscó unificar en una sola ventanilla toda la gestión del ingreso de los productos importados, como una medida extrema para administrar la escasez de dólares en el Banco Central. El faltante de divisas ya ocasionó problemas a lo largo del año para la industria automotriz, al punto que las terminales debieron ceder parte de su cupo importador a sus proveedores autopartistas, para que no se detenga la cadena de producción.

Fuente: La Nación