Marcha atrás en el Impuesto a los Bienes Personales

Jimena Lennard

La Dra. María Jimena Lennard es abogada de la Oficina de Oficios Judiciales de la D.N.R.P.A. Habiendo iniciado su participación a fines del año pasado, sus sintéticas y precisas explicaciones la convirtieron en una de la columnistas más leídas de nuestro medio. Hoy continúa con un análisis referido al Impuesto de Bienes Personales. Desde la promesa de su eliminación al actual aumento de alícuotas.

Hace ya un tiempo, todo indicaba que el impuesto a los Bienes Personales iba a desaparecer, siendo así, que por ejemplo dentro del esquema curricular de las materias de grado y posgrado de algunas Universidades que dictan Derecho Tributario se había eliminado, este tributo específico, que nació en 1991, con carácter temporal y de emergencia.

El mismo se aplica a todas las propiedades de las personas, en el país y en el exterior, siempre teniendo en cuenta el mínimo exento, cuyo parámetro es la valuación fiscal (el valor de los vehículos para hacer los cálculos del impuesto será el que determine la Administración Federal de Ing

resos Públicos). Ahora bien en el año 2018, tuvimos novedades y en especial para quienes son propietarios de automotores, ya que justamente lo que ha variado es la valuación fiscal que toma en cuenta la AFIP (modificación de Ley de Presupuesto Nacional), siendo que en el futuro deberá basarse en la tabla que formula nuestra Dirección Nacional de Registro Automotor y Créditos Prendarios (tablas que se emplean para la transferencias de dominio), dejando de la lado que diseña la Superintendencia de Seguros de la Nación, que era visiblemente inferior.

La consecuencia del cambio de valuación de los vehículos, es que aumentará el monto imponible (la porción de riqueza sobre la que se determina el impuesto); esta modificación entrará en la liquidación que cierra el 31 de Diciembre y que se pagará en Junio del año 2019.

El dictamen de la AFIP (Nº 1/18) estableció que los autos deben declararse por cinco años, incluyéndose el año de alta y de la última cuota de amortización. La reforma no tomó en cuenta los pasivos; una persona que adquiere el dominio mediante un plan de ahorro o lo compra con una prenda, debe pagar por el valor real del vehículo determinado por el Registro, sin poder deducir lo que debe.

Por último queda agregar que se modificó la alícuota del impuesto dejando de ser para todos del 0,25%, cambiándola por tasas progresivas que se incrementan según el valor de los bienes.

Evidentemente para los contribuyentes, esto podría incidir en sus próximas Declaraciones Juradas, o el organismo recaudador podría determinar de oficio una superior categoría

tributaria. Estos cambios atentan contra su seguridad jurídica, ya que en 2016, a través de la Ley de Sinceramiento Fiscal se redujeron las alícuotas de Bienes Personales y se le prometió a los contribuyentes que en 2019 se eliminaría este impuesto.

Sólo dos años más tarde, no sólo que no se elimina, sino que se aumentan las alícuotas. Por lo tanto, alguien que entró al “blanqueo” confiando en que no pagaría bienes personales, o de pagar el impacto sería mínimo, hoy se ve  perjudicado.

Dra. María Jimena Lennard

La Administración Pública ante su propia modernización 

Emiliano De Rosa

El Cdor. Emiliano De Rosa trabajó desde el año 2006 al 2016 en el Registro de Chivilcoy Nº 2. No obstante y «por seguir vinculado a la actividad registral comencé a notar cambios significativos en cuanto a la optimización tecnológica del sistema», nos dice. Ello motivó al autor -docente en la Universidad Nacional de Luján y funcionario en la Unidad de Gestión Local Chivilcoy del P.A.M.I.— a contactarse con nuestra publicación y hacernos llegar el escrito que a continuación transcribimos.

«Como venimos observando  en nuestro país desde hace ya algunos años, notamos que se ha puesto especial énfasis  en llevar adelante un proceso de modernización, digitalización (en consonancia con el avance de las herramientas tecnológicas y su mayor acceso), que involucra a todo lo respectivo a la órbita del Estado. Dicho proceso de cambio intenta, aprovechando las tecnologías que ya todos conocemos (teléfonos inteligentes, banca virtual, distintos sistemas y recursos informáticos, etc.), más las nuevas que surgen e implementan de manera permanente, conociendo a su vez lo que sucede en el resto del mundo en ésta materia, generar y acompañar un fenómeno que se supone inexorable, pretendiendo agilidad, simplificación, eficiencia, accesibilidad, y fundamentalmente la disminución de la burocracia, término tan ligado y de manera negativa al Estado, su estructura y funcionamiento de sus áreas y dependencias».

«Obviamente, y más aun tratándose del ámbito estatal,  ésta clase de procesos que se presentan como “cambios culturales”, no suelen ser  fáciles de implementar,  y requieren básicamente de planificación, decisión, perseverancia, y sin dudas, de tiempo».

«Desde su nacimiento y a través de su desarrollo, estos fenómenos suelen  generar distintos efectos, dudas, incertidumbres, desafíos, y encontrarse también con toda clase de respuestas, a todo nivel y de quienes estén vinculados de una u otra manera. Una de ellas es la resistencia (subyace la idea de la pérdida del status quo).  Lógicamente porque cambios de ésta naturaleza implican dejar atrás ciertas formas, costumbres (tal vez de décadas), que no todos están dispuestos a abandonar fácilmente o modificar (cualquiera fuera el motivo: creencias, estructura mental, edad), pensando en el desafío y en el supuesto beneficio de lo nuevo. Aunque elcambio puede ser mínimo, lamentablemente en ocasiones la primera reacción que surge de manera casi natural es la resistencia, no sólo desde las  oficinas estatales, sino también desde los propios usuarios».

«Sin embargo, y a la vista de ciertos resultados, en las diversas esferas de la Administración Pública se ha logrado con gran éxito instrumentar nuevos mecanismos de funcionamiento  que permiten alcanzar aquellos objetivos nombrados en párrafos anteriores; los cambios han sido bien recibidos. Éste es el caso de la D.N.R.P.A., organismo dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación, que en su esfuerzo de modernización, digitalización, de ir abandonando la idea del “papel”, desde inicios del año 2016 viene proponiendo y generando una gran cantidad de modificaciones  fundamentales para que todos aquellos que de alguna manera estamos vinculados a la actividad registral, sean agentes del mismo organismo, encargados, interventores , empleados de registros, mandatarios, y desde ya los usuarios, a través del uso de las herramientas tecnológicas podamos gestionar nuestros trámites de manera más simple, práctica, ordenada, segura, compartiendo información en tiempo real, con medios de pago electrónicos, siempre con la premisa de prestar a través de la página del  organismo y de los Registros Seccionales  un servicio cada vez más ágil, menos burocrático, e  intentando que los usuarios tengan que concurrir cada vez menos a las oficinas de los registros».

«Es decir, se plantea y estamos transitando otro sistema, otro modelo de organización».

«Desde ya, nos encontramos frente a procesos de carácter dinámico, y en tales condiciones las modificaciones son constantes, el entorno condiciona, y nuestra capacidad de aprendizaje y adaptación debe al menos entender dichos procesos, que a favor o no, como indiqué al inicio del texto, se suponen inexorables».

Cdor. Emiliano De Rosa