«Patria», de Fernando Aramburu

Juan Carlos Pacífico
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El Dr. Juan Carlos Pacífico es Encargado Titular del Registro Pergamino N° 2. Desde hace 11 años participa en nuestra revista con escritos de ficción, ensayos socio-políticos y recomendaciones literarias.

En este caso, una de éstas últimas, donde desarrrolla «Por qué leer Patria de Fernando Aramburu o aprender de la historia la mejor lección».

«Suenan los acordes de la Misa en D Minor de Franz Joseph Haydn (Austria 1732-1890), sus acordes solemnes y sagrados nos invitan a una profunda inmersión en nuestro ser más recóndito y los principios del cristianismo comienzan a florearse con nítida brillantez sin nubes ni ocasos y las últimas páginas de un libro fantástico: «Patria» de Fernando Aramburu (San Sebastian, España, 1959),  acrecienta su belleza

Fernando Aramburu, premio nacional de narrativa (España, 2017)

porque esa música abarca todos los átomos de la habitación e incluso, al interiorizarse, la mente se toma de los acordes y las letras en un tramado que potencia a ambos y el perdón y la reconciliación emergen abrazados por todos los personajes de una novela que es un logro y que será sin dudas un clásico; pasarán los años y las nuevas generaciones la seguirán leyendo con la misma pasión contemporánea».

«El ETA y su violencia, el conflicto vasco expuesto en toda su magnitud y puntualmente explicado en cada personaje por el sufrimiento que cada uno padece ante un asesinato puntual, la violencia explicada no un marco general sino en cada familia en cada uno de los miembros de esas dos familias, particularmente, que la sufren».

«Víctima y victimario relacionados por vínculos amicales y destrozados por la sangre, la ideología que lacera esos vínculos de cercanía y cariño».

«El relato se deja llevar con una prosa prolija y sencilla con extrañas maneras literarias de narrar los diálogos que se mezclan con literalidad y pensamiento».

«Los lugares donde transcurre están oscuramente claudicados por un pensamiento único perverso y revanchista donde los diferentes deben emigrar y el nacionalismo recala en su vertiente más ilógica :lo que no es como nosotros no es«.

«Sin embargo el final es antológico y la racionalidad pone su cuota más importante y los principios cristianos hacen su aparición dando sentido a la otra mejilla a la posibilidad del perdón como clara herramienta de sanación; en definitiva un libro inolvidable, vale la pena nadar en su mar llenarse de gozo y percibir que el alma humana permanece incólume y que todas han estado en presencia de los arquetipos que definen el sentido de la humanidad, Platón (Atenas 429 ac) estaría feliz, el buen ladrón que muere en la cruz con Jesús no dudaría en suscribir el final y seguramente Dante (Italia , 1265-1321) tendría para todos lugares asignados en el Paraíso». 

«Agradezco tanto que la literatura le dé a las historias más sentido que los historiadores (disculpas a los historiadores) porque al introducir la ficción y sin salirse del marco fáctico donde anclan a los personajes pueden expresarse mejor enseñándonos con placer y porque en definitiva no hay hechos sino interpretaciones de los mismos (Nietzsche, 1844 – 1900, Alemania)».

«A leerla sin hesitación a gozarla desde la primera página y a entrar en las casas de Miren y Bittori madres de las familias mencionadas que como buenas amas de casa manejan las conductas de su familia sin miramientos y guidas por un amor que se vuelve a veces asfixiante dando pábulo al decir de Woody Allen (EE UU, 1934) en su película Manhattan : “pocas personas sobreviven a una madre» a lo que mi madre agregaría: ´Gracias a Dios».

Juan Carlos Pacífico

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