Castrol creó el primer registro automotor de apodos para vehículos

Castrol lanzó una campaña que tiene como eje la creación del primer registro automotor que reconoce al vehículo por como verdaderamente lo llaman sus propietarios. Así, los interesados podrán registrar sus vehículos con los apodos que eligieron para estos.

Aquellos dueños de una moto, auto, camión o una maquinaria de la agroindustria podrán inscribirlos en el Registro Automotor de Apodos Castrol y obtener una credencial con su verdadero nombre. Para eso, deberán completar el apodo de su vehículo, marca y modelo y los datos del usuario en el sitio www.registrocastrol.com.

Además, quienes cuenten el origen del nombre que los une a sus vehículos, tendrán la posibilidad de participar del sorteo por un año de combustibles Axion energy y lubricantes Castrol.

COMUNICADO DE PRENSA – CASTROL ARGENTINA

Castrol lanza el primer registro automotor de apodos para vehículos

Buenos Aires, octubre 2022 – Con el objetivo de reconocer el vínculo sentimental de las personas con sus vehículos, Castrol, la marca de lubricantes con más de 120 años de historia en el mundo, presenta su nueva campaña que propone la creación del primer registro automotor que reconoce al vehículo por como verdaderamente lo llaman sus dueños. De esta manera, los usuarios podrán registrar sus vehículos con los apodos que eligieron para ellos. Quienes cuenten el origen del nombre que los une a sus vehículos, tendrán la oportunidad de participar por un año de combustibles Axion energy y lubricantes Castrol.

Todos aquellos usuarios que cuenten con moto, auto, camión e incluso maquinaria de la agroindustria podrán inscribir su vehículo en el Registro Automotor de Apodos Castrol y obtener una credencial con su verdadero nombre. Ingresando a www.registrocastrol.com, los usuarios deberán completar el apodo de su vehículo, marca y modelo y los datos del dueño. Además, podrán contar cómo surgió el nombre y participar por el premio que entrega la marca.

Castrol no sólo protege desde lo funcional el motor de los vehículos con sus lubricantes, sino que también lo hace desde lo sentimental al identificar que cuando cada usuario le asigna un nombre propio a su rodado, también le está agregando un valor distinto que excede lo material.

Esta campaña contará además con los testimonios de distintas personalidades que darán a conocer las historias de sus vehículos y revelarán los nombres con los que los han bautizado. Junto a estos referentes, el consolidado Team Castrol también se suma con sus historias de unión y pasión por sus vehículos. Ellos no solo formarán parte de esta campaña, sino que además seguirán compartiendo en sus canales las mejores recomendaciones para utilizar y potenciar los beneficios de los aceites y lubricantes Castrol.

Una vez más, la marca continúa apostando por propuestas innovadoras, otorgando nuevos beneficios, según la necesidad de sus usuarios. Castrol es sinónimo de máxima calidad, elevado rendimiento y tecnología de vanguardia en el ámbito de la lubricación para el cuidado del motor; y ahora, va más hacia adentro, al corazón de cada vehículo en busca de lo que lo hace único para su dueño.

Fuente: Cars Magazine

Autos Históricos Argentinos: el Dodge Polara

Dodge Polara.

El Dodge Polara fue un automóvil para el Segmento E (Grande) que produjo Chrysler-Fevre Argentina S.A. bajo licencia en el país entre 1968 y 1979 en su planta de San Justo y que venía con dos tipos de carrocería: sedán y coupé. El Polara argentino estaba basado en la cuarta generación del Dodge Dart norteamericano o del Valiant vernáculo, por lo que utilizaba la plataforma Early A Body. A lo largo de su producción, contó con cuatro variantes en sus versiones sedán y coupé: la original se llamó «Polara» a secas y luego vinieron tres evoluciones más: un sedán de lujo denominado Dodge Coronado, la coupé deportiva Dodge Polara RT y una coupé de alta performance denominada Dodge GTX, que incluso se utilizó para competencias de automovilismo.

A lo largo del tiempo las distintas evoluciones del Polara argentino utilizaron distintos tipos de motores: diésel de 3.333cc con 71 CV de potencia (asociado a una caja de cambios manual de cuatro velocidades al volante), 3.687cc en sus tres versiones de 145 CV (caja de cambios manual de tres velocidades al volante y automática); de 155 CV y 174 CV (manual de cuatro velocidades al piso); y 5.210cc V8 en sus dos versiones de 212 CV (motor de origen mexicano) y 230 CV (origen canadiense), ambos asociados a una caja manual de cuatro velocidades al piso. En todos los casos el motor era delantero y la tracción, trasera.

Fue un automóvil fiel, cómodo y de gran andar representativo de la industria nacional, que incluso llegó a exportarse a España en stock Ckd para su posterior ensamblaje (en el país ibérico se llamó Dodge 3700). La línea del Polara en Argentina contaba con gustos para todos: un sedán tradicional y otro de lujo, además de dos coupés deportivas para los más fierreros. Era un vehículo potente y de grandes dimensiones y eso provocó un gran impacto en el público local.

Sin embargo, cuando sucedió la crisis del Petróleo a principios de los ´70 y se generó una inflación mundial en el rubro se volvió complicado llenar el tanque de estas «bestias», que tenían un gran consumo (durante la década del ´60 el combustible fue relativamente barato en nuestro país).

El Polara apareció en un momento de apogeo de la industria automotriz nacional y tuvo competidores interesantes y directos como Chevrolet Chevy, Ford Falcon e IKA Torino, todos autos de culto de los argentinos y pertenecientes al Segmento E. Fue una época dorada para los fanáticos de los fierros, que podían ver circulando por las calles del país a este tipo de bestias, que incluso tuvieron su versión de pista y terminaron corriendo en el Turismo Carretera. En el caso del Polara, compitió en el TC con su versión GTX adaptada a pista y cosechó numerosos campeonatos en la década del ´80: Antonio Aventín (1980/81), Roberto Mouras (1983/84/85), Oscar Angeletti (1986) y Oscar Castellano (1988/89). A nivel policiales, el Polara es tristemente recordado a nivel nacional: en 1981 la Justicia dictaminó que los hermanos Sergio y Pablo Schocklender asesinaron a sus padres en su departamento de Belgrano y que depositaron sus cadáveres en el baúl del Polara metalizado que poseía la familia.

El Polara fue un auto noble, robusto, veloz y de gran andar que entregó la industria nacional en una época de motores vigorosos y apego de los conductores argentinos por la velocidad en las calles. Según datos históricos, la versión V8 de 5.210cc con motor de origen canadiense llegaba casi hasta los 200 km/h, una velocidad inusitada para la época y que hablaba del gran poder de fuego que tenía este auto. Además, todos los Polara eran grandes y muy cómodos, por lo que en las versiones sedán una familia tipo podía viajar relajada y con mucha holgura.

Fuente: Motor1