«Siento haber encontrado mi lugar desde lo laboral»

Gerónimo Guevara

El Dr. Gerónimo Guevara, desde hace tres años Interventor del Registro de Mendoza N° 19, nos cuenta sus orígenes en este Seccional y —muy agradecido— mira hacia atrás para recordar la generosidad que recibió hasta llegar a su lugar de trabajo actual.

  • Nos comentaste que desde 2019 sos Interventor del Registro de Mendoza N° 19. ¿Cómo fueron tus inicios en este Seccional? 
  • «En la apertura me asistieron y guiaron cuatro agentes dependientes de la Dirección Nacional durante un mes, personas humanamente extraordinarias. Entre ellos Walter Méndez, con quien alcancé una amistad y hoy lamento profundamente su fallecimiento».
    «Durante los primeros meses de mi gestión registral recibí mucha generosidad de parte de los Encargados de mi provincia, en especial del Sr. Alejandro Chizzoli
    y del Esc. Javier Guardiola. Hoy amigos, a quienes les agradezco por haber estado atentos a mis primeras inquietudes registrales y por estar siempre a disposición. Con el pasar del tiempo, y luego de realizar varios cursos y una diplomatura en materia registral dictada por La Fucer, tuve el privilegio de conocer al Dr. Javier Cornejo, quien no necesita presentación. De quien aprendí mucho del sector registral y a nivel personal, valoro su humildad y generosidad».
    «Desde que me hice cargo como Interventor, ya han transcurrido tres años, miro hacia atrás y tengo gratos recuerdos del encuentro con grandes personas en mi actividad. Entre ellos al Dr. Marcelo Morone, a quien le tengo gran afecto
    «.
  • ¿Naciste en la ciudad de Mendoza Capital? ¿Cómo es la vida en tu provincia?
  • «Yo nací en San Juan, estudié en Córdoba, y luego trabajé en Buenos Aires. Allí conocí a mi mujer, Paulina, quien es santiagueña. Al casarnos decidimos empezar nuestra vida juntos en Mendoza. Hoy estamos agradecidos de aquella decisión y disfrutamos de estar aquí, la provincia nos permite —por sus distancias— acompañar y estar cerca de nuestros hijos en el día a día».
«Hemos logrado un gran equipo humano en el Seccional a mi cargo«
  • ¿Te gustaría ver alguna mejora en el sistema registral para lo que resta del 2022?
  • «Bueno, considero que la gestión actual ha ido adecuándose a las necesidades de cambios que requiere el servicio público en la actividad registral automotor. Mismo, opino que su sistema informático debería tomarse como referencia en otros organismos estatales, ya que éste se ha ido mutando y actualizando al compás y al tiempo de las necesidades registrales y jurídicas, garantizando y facilitando a los usuarios. Como así también, agilizando y estandarizando —a través de sus herramientas informáticas— los procedimientos internos que se realizan en los Seccionales, garantizando la seguridad jurídica».
  • ¿Cómo viviste en el Registro la multitud de cambios —especialmente en cuanto a digitalización de procedimientos— que la pandemia del coronavirus trajo consigo? 
  • «Considero que el sistema registral es uno de los más avanzados tecnológicamente en la esfera estatal, una respuesta a la modernización del Estado. Gracias a la gestión de la Dirección Nacional —a cargo de la Directora María Eugenia Doro Urquiza— durante la pandemia se pudieron sobrellevar todas las actividades registrales con normalidad, lo cual fue muy importante y necesario para los usuarios y actores. El Sistema informático actual dio respuesta a los requerimientos y trámites que se sumaron en época de pandemia, a fin de otorgar un servicio público eficiente prestado desde y por los Seccionales. Me gustaría reconocer también, el labor de quienes trabajan en la Dirección Nacional, ya que sin ellos no hubiera sido posible sostener el servicio y ajustarlo a las necesidades de pandemia».
«En mis momentos libres disfruto de mi familia«
  • ¿Qué te gustaría destacar dentro de la esfera registral?
  • «Un aporte que debe distinguirse en lo registral es la vigente actualización de nuestro Digesto. Entiendo que ello llevará a una unificación de criterios e interpretaciones de las normas, brindando una herramienta práctica y de fácil consulta para solucionar trámites o planteos registrales en sintonía. Contar con el actual Digesto modificado y actualizado tiene un impacto directo en los resultados de nuestra función registral».
  • ¿Recordás alguna anécdota, o algún acontecimiento especial sucedido en el Seccional que gustes de compartir con nuestros lectores?
  • «Anécdotas muchas, como acontecimiento especial, conocer a mi gran amigo el Dr. Eduardo Mascheroni. Con él compartimos la pasión registral que ambos disfrutamos, y mantenemos largas y arduas charlas sobre el sector, las cuales siempre son un placer entablar».
  • ¿Cuál es tu expectativa laboral hacia el futuro?
  • «Seguir en funciones y tener la posibilidad de concursar, me capacito día a día para ejercer mi función con profesionalismo y compromiso. Siento haber encontrado mi lugar desde lo laboral, ya que me motiva el ejercicio registral. Hemos logrado un gran equipo humano en el Seccional a mi cargo: cada uno aporta desde su lugar con compromiso y eficiencia al servicio, esto es un gran apoyo para mí. Por lo cual me gustaría que me acompañen siempre en mi función».
  • ¿Tenés algún otro interés especial o “hobby” fuera del Registro?
  • «En mis momentos libres disfruto de mi familia, amigos, de lectura y del deporte«.

Julieta Puga

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Autos Históricos Argentinos: el Dodge Polara

Dodge Polara.

El Dodge Polara fue un automóvil para el Segmento E (Grande) que produjo Chrysler-Fevre Argentina S.A. bajo licencia en el país entre 1968 y 1979 en su planta de San Justo y que venía con dos tipos de carrocería: sedán y coupé. El Polara argentino estaba basado en la cuarta generación del Dodge Dart norteamericano o del Valiant vernáculo, por lo que utilizaba la plataforma Early A Body. A lo largo de su producción, contó con cuatro variantes en sus versiones sedán y coupé: la original se llamó «Polara» a secas y luego vinieron tres evoluciones más: un sedán de lujo denominado Dodge Coronado, la coupé deportiva Dodge Polara RT y una coupé de alta performance denominada Dodge GTX, que incluso se utilizó para competencias de automovilismo.

A lo largo del tiempo las distintas evoluciones del Polara argentino utilizaron distintos tipos de motores: diésel de 3.333cc con 71 CV de potencia (asociado a una caja de cambios manual de cuatro velocidades al volante), 3.687cc en sus tres versiones de 145 CV (caja de cambios manual de tres velocidades al volante y automática); de 155 CV y 174 CV (manual de cuatro velocidades al piso); y 5.210cc V8 en sus dos versiones de 212 CV (motor de origen mexicano) y 230 CV (origen canadiense), ambos asociados a una caja manual de cuatro velocidades al piso. En todos los casos el motor era delantero y la tracción, trasera.

Fue un automóvil fiel, cómodo y de gran andar representativo de la industria nacional, que incluso llegó a exportarse a España en stock Ckd para su posterior ensamblaje (en el país ibérico se llamó Dodge 3700). La línea del Polara en Argentina contaba con gustos para todos: un sedán tradicional y otro de lujo, además de dos coupés deportivas para los más fierreros. Era un vehículo potente y de grandes dimensiones y eso provocó un gran impacto en el público local.

Sin embargo, cuando sucedió la crisis del Petróleo a principios de los ´70 y se generó una inflación mundial en el rubro se volvió complicado llenar el tanque de estas «bestias», que tenían un gran consumo (durante la década del ´60 el combustible fue relativamente barato en nuestro país).

El Polara apareció en un momento de apogeo de la industria automotriz nacional y tuvo competidores interesantes y directos como Chevrolet Chevy, Ford Falcon e IKA Torino, todos autos de culto de los argentinos y pertenecientes al Segmento E. Fue una época dorada para los fanáticos de los fierros, que podían ver circulando por las calles del país a este tipo de bestias, que incluso tuvieron su versión de pista y terminaron corriendo en el Turismo Carretera. En el caso del Polara, compitió en el TC con su versión GTX adaptada a pista y cosechó numerosos campeonatos en la década del ´80: Antonio Aventín (1980/81), Roberto Mouras (1983/84/85), Oscar Angeletti (1986) y Oscar Castellano (1988/89). A nivel policiales, el Polara es tristemente recordado a nivel nacional: en 1981 la Justicia dictaminó que los hermanos Sergio y Pablo Schocklender asesinaron a sus padres en su departamento de Belgrano y que depositaron sus cadáveres en el baúl del Polara metalizado que poseía la familia.

El Polara fue un auto noble, robusto, veloz y de gran andar que entregó la industria nacional en una época de motores vigorosos y apego de los conductores argentinos por la velocidad en las calles. Según datos históricos, la versión V8 de 5.210cc con motor de origen canadiense llegaba casi hasta los 200 km/h, una velocidad inusitada para la época y que hablaba del gran poder de fuego que tenía este auto. Además, todos los Polara eran grandes y muy cómodos, por lo que en las versiones sedán una familia tipo podía viajar relajada y con mucha holgura.

Fuente: Motor1