Todo lo necesario para pasar la verificación técnica

Constantino Abella fabrica 18 productos necesarios para el diagnóstico técnico de los vehículos y exporta a 27 países.

“¿A quién le vas a vender un frenómetro?”, le preguntaban a Constantino Abella en 2002, cuando se puso a fabricarlos. Y él contestaba: “a todo el mundo”. Es que él sabía, por sus frecuentes viajes a las ferias automotrices de Europa, que la inspección técnica de vehículos se iba a consolidar.

“La verificación técnica vehicular (VTV) no arranca en un país hasta que no llega a una gran capital”, asegura. De modo que su momento llegó al país en octubre del año pasado, cuando se instauró por ley la obligatoriedad de someter todos los vehículos a la VTV en la Capital Federal.

Y la novedad lo encontró listo. Su empresa, Control Vehicular Argentino (CVA), fabrica 18 productos necesarios para el diagnóstico técnico de autos y camiones, por ejemplo, los que sirven para examinar alineación, suspensión, frenos, holguras o emisión de gases contaminantes.

“No tercerizo nada, ni siquiera las placas electrónicas”, se jacta Abella. “El hardware, el software y el firmware son desarrollos propios.” En realidad, CVA nació en 1995, como distribuidor de equipamiento importado de diagnóstico automotor preventivo. Hasta que llegó la crisis de 2001 y no pudo seguir importando. “Dije ‘será cuestión de fabricar las máquinas acá’, y me dediqué a hacerlas ‘con los dientes’, hasta que vi que si no me tecnificaba, no iba a poder competir”, cuenta. “Entonces empecé a aprender los oficios necesarios y hoy no sólo mis productos son 100% industria nacional, sino que llegan a 27 países.” Su target siempre fueron las plantas de verificación técnica, las concesionarias de automotores, los talleres especializados en amortiguación y las gomerías. CVA obtuvo en 2008 la ISO 9001 y también tiene el apto técnico del INTI en repetitividad y reproductibilidad (lo que ayuda mucho para exportar).

La Noticia Completa en: Clarin.com

Usar los escalones

Sr. Martín Soto

El Sr. Martín Soto, Encargado Suplente del Registro de Olivos N° 8, vuelve a acercarnos otro de sus artículos costumbristas. En esta ocasión nos cuenta la historia de «Lola», una empleada de Registro que paso a paso enfrenta el camino registral… ¿esconderá este texto algún mensaje preelectoral? A juzgar por los lectores!

«A Lola le ensañeron cómo trabajar, cómo mirar a los ojos cuando atiende el mostrador y cómo saber las cosas que hay que saber y lo único que pidió es que no le hagan preguntas que no pueda responder».
«A medida que avanzamos se nacen sin conocimiento acertadas nuevas ideas, los proyectos se van entendiendo y las historias son para contar… pero entre todo eso no sabemos aprovechar lo que han hecho los hombres-santos y derrumbamos todo para empezamos desde cero y decimos ´idea nuestra´. Los impulsos que nos dieron son de suficiente aprendizaje para continuar construyendo esta pared que debemos seguir armando».
«Qué mejor que aprovechar las ideas y proyectos adquiridos y desarrollados, qué mejor que agradecer esas manos que estuvieron bajo el sol y esas palas que cavaron sin parar para construir… si tan solo debemos mirar los libros y escucharlos. Los sistemas que se utilizan hoy en los Registros Seccionales están avanzados y debemos adaptarnos a mejorías día tras día y somos nosotros los que podemos aportar opiniones».
«A Lola, al llegar al registro ocho y media le dicen que atienda Mandatarios, que al entregar un trámite lo deje donde corresponde y que archive los legajos del día pero ella lo único que miró fue cómo mejorar y no dijo nada con sus ojos. En el Registro todo debe salir bien y con continuidad para terminar el día sin problemas y si hay problemas hay que buscar soluciones y en ese camino aprendemos».
«Nosotros, los sistemas y los usuarios estamos conectados en algún punto y en sus idas y vueltas todo es más fácil de lo que parece. A Lola le sobran las ganas para crecer y solo le queda esperar otro día, con sus ganas adquiere conocimientos que después sabe que va a aplicar en algún momento y en todo eso ve que al mirar el reloj, reconoce las doce y media y que terminó su día de atención al público».
«Todavía hay un poco más de sol y camina hacia su casa. Al llegar repasa con su espejo las charlas y los trámites del día de hoy y aparecen dudas, buscar por internet los digestos que son canales de ayuda, ayuda que dejaron otros y así se fue sabiendo. Pasan los minutos y ya es de noche...prefiere repasar un poco de todo y descansar».
«Bajo el desayuno del día siguiente, algunos trámites pasados se van resolviendo y de camino, con el sol en la cara, mil historias se van acomodando y al abrir ocho y media las preguntas se repiten.

Hoy Lola aparece en los sellos, habla con el Encargado Titular y toma decisiones que antes no entendía y ve todo más claro…ya pasaron unos años y casi no hay sorpresas pero todos los días repasa los libros como para no perder las costumbres».

«A Lola le resulta todo más fácil, ya le pidieron opiniones y con capacidad explicó qué sería lo mejor pensando en otras formas de trabajo para crecer y después de todo eso, archivó, acomodó los sellos y pensó… ´hay mucho por aprender».