Cuánto sale el trámite para transferir un auto usado hoy en la Argentina

En un marco en el que las ventas de usados registran cifras récords es importante saber cuánto cuesta el trámite de transferencia antes de comprar

Noticia de «La Nación», 31 de marzo de 2025

Las ventas de autos usados atraviesan tiempos con viento de cola. En números, febrero del 2025 registró “el mejor febrero de toda la historia”, según informó el Ministerio de Justicia vía redes sociales. Sólo en el segundo mes del año se registraron 149.004 ventas de usados, un 40,2% más que el mismo mes del año anterior, acorde a lo informado por la Cámara del Comercio Automotor (CCA).

El Gol Trend fue el usado más vendido en febrero del 2025

En ese sentido, a la hora de querer vender el auto uno se pregunta desde qué papeles deberá presentar en el Registro Automotor hasta cuánto cuesta el trámite. Respecto a este último punto mencionado, el costo de la transferencia del auto es proporcional al valor de la unidad.

Para autos de origen nacional el costo representa el 1,5% del valor de la unidad, mientras que si es de importado el número asciende al 2%. De esta manera, un auto que, por ejemplo, cuesta $10.000.000, el costo de la transferencia costaría $150.000 si fuese uno producido en la Argentina, en cambio, ese número asciende a $200.000 en caso de que se trate de un importado.

Ahora bien, ¿cómo se determina el valor del auto usado? Para hacer lo más exacta posible la operación, el Registro Automotor cuenta con una tabla de valores, más conocido como “valor de tablas”. Ese valor es tomado de los registros con los que cuenta la Cámara del Comercio Automotor (CCA), entidad que actualiza sus precios mensualmente. Es más, en su sitio web se puede ver cuánto cuesta tal modelo de tal año.

El formulario 08, requisito indispensable para hacer la transferencia por la compraventa de autos

Por su parte, existe también un estimador de costos a través del cuál con ingresar la patente del vehículo, dónde está registrado y el valor declarado, arroja el valor de tablas según el modelo ingresado y el año de patentamiento.

Además del trámite en sí de transferencia hay otros gastos en el proceso. Por ejemplo, el gasto de expedición de cédula, de título, del formulario 08, de los sellos e impuestos provinciales, entre otros.

Qué documentos se necesitan para transferir un auto
Además de pensar en los gastos que requiere una transferencia, no se deben olvidar los documentos necesarios. Ya que en caso de no contar con alguno de ellos se podría dificultar el trámite. Por ende, este es el listado de documentos y papeles que exige el Registro:

  • Documento Nacional de Identidad (DNI) o pasaporte (para extranjeros).
  • Constancia de CUIT o CUIL.
  • Título de propiedad del automotor o Constancia de Asignación de Título (CAT) y todas las cédulas del vehículo (verdes y azules).
  • Formulario 08: se puede tramitar en forma presencial o digital.
  • Si existe prenda: constancia (carta documento o telegrama colacionado) de haber comunicado la transferencia al acreedor prendario. Lo mismo vale si el vehículo está inscripto en contrato de leasing.
  • Sólo para maquinarias: formulario 381 de AFIP.

Algunos suelen pensar que el libre de deuda de las multas o del pago de la patente también es exigido por el Registro Automotor. Eso es falso, ya que dicha entidad lo dejó de pedir hace un tiempo. No obstante, eso no quita que el comprador pueda exigir los libre de deuda.

Llevado a la práctica, algo que suele suceder cuando un auto cuenta con deudas es que el comprador le resta la sumatoria de deudas al momento de pagar. Por ejemplo, si el auto cuesta $100.000 pero contiene una deuda de $30.000, el comprador le da $70.000 al vendedor y “quedan a mano”.

La Noticia en «La Nación»

Chevrolet Montana, una de las camionetas más baratas: sus ventajas y sus puntos en contra

La camioneta fabricada en Brasil resiste a la moda de las cajas automáticas con una opción a la vieja usanza. Conocé su comportamiento y prestaciones

Noticia de «IProfesional», 31 de marzo de 2025

El mercado argentino ofrece una gran variedad camionetas, pero en general, está más orientado al segmento mediano, también conocido como el de una tonelada de carga.

Sin embargo, Chevrolet Montana se inscribe en un nicho del mercado que empieza a cobrar notoriedad, el de las pick-us compactas, que resultan ideales para desplazarse con mayor comodidad en la ciudad, pero también son una opción válida para el esparcimiento.

En esta oportunidad nos pusimos al volante de la versión manual y más accesible de la camioneta que Chevrolet produce en Brasil sobre la misma arquitectura del SUV Tracker, modelo con el que comparte, además de la mecánica, muchísimos componentes.

A continuación, te contamos todos los detalles de la Montana, y los pro y contras para tener en cuenta.

Cómo es y contra quiénes compite

En este segmento se da una curiosidad, ya que podríamos consignar como «camioneta compacta» tanto a esta Montana como a una Ford Maverick o Fiat Toro. Pero el producto de Chevrolet claramente apunta en la actualidad a las opciones más pequeñas del segmento, como ser Renault Oroch y Fiat Strada, debido a su mecánica y nivel de equipamiento.

Este modelo mide 4,17 metros de largo y 2,80 metros en ejes, siendo prácticamente igual que el de la marca del rombo y unos centímetros más grande que el de Fiat, mientras que la capacidad de carga es de 585 kilos, resulta la menor de su clase, ya que tanto Oroch como Strada ostentan 650 kilos.

El despeje de la carrocería no es muy pronunciado, aunque los ángulos de ataque y salida favorecen el desempeño en terrenos irregulares, aunque esto no aplica para el off-road, porque Chevrolet anunció que no habrá versiones 4×4 de esta camioneta al menos en esta generación.

Su diseño es moderno y toma cierta distancia respecto del de Tracker, modelo del cual deriva: su frontal es más agresivo producto del diseño de la parrilla y los faros rasgados con tecnología led.

Detalles por dentro de la camioneta Chevrolet


Esa impronta personal también se advierte puertas adentro, en este caso con un panel de a bordo un poco más estilizado que el del SUV compacto, con una central multimedia de 8 pulgadas, cuya pantalla está ubicada de manera «flotante» sobre el torpedo para conectarse con el tablero.

En términos de materiales y terminaciones no hay diferencias con Tracker. La calidad general es aceptable, con tapizados y algunos revestimientos símil cuero en un ambiente dominado por plásticos duros.

El volante y el tablero son iguales al del SUV y la butaca del conductor se ajusta en altura, y se complementa con la regulación doble de la columna de dirección para ofrecer una cómoda posición de manejo.

Entre los principales «amenities» aparece el cargador inductivo para celulares y el servicio de asistencia OnStar y el de Wi-Fi a bordo, un diferencial frente a sus rivales, pero no hay techo solar y el tapizado es de tela.

Pese a que Chevrolet destaca la habitabilidad de Montana, las plazas traseras resultan algo chicas para personas de talla mediana o grande, debido al acotado espacio para las piernas y la altura del techo, siendo el asiento central sólo apto para niños. Atrás tampoco hay salida de aire acondicionado, sólo toma USB y de 12v.

Chevrolet Montana: mecánica, prestaciones y consumo
Aunque sea una referencia recurrente, bajo el capó emplea el mismo motor de Tracker. Hablamos del 1.2 turbo 132 CV y 190 nm de par máximo, combinado en esta versión LT con una caja manual de cinco velocidades (en otras versiones con caja automática de seis marchas).

Esta combinación responde muy bien (el recorrido de la selectora es suave) y por eso las prestaciones son satisfactorias: alcanza una velocidad máxima de 183 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 10 segundos, mientras que el rendimiento promedio es de 13 kilómetros por cada litro de combustible.

En líneas generales es un vehículo confortable en toda situación de manejo, la principal diferencia con Tracker radica en el tren trasero, donde Montana se muestra lógicamente más áspera, debido a los ajustes que se tuvieron que hacer en esta carrocería monocasco pero con finalidad más utilitaria.

La dirección se beneficia por una óptima asistencia eléctrica, que le otorga al volante la suavidad necesaria para maniobrar en espacios reducidos a baja velocidad y la dureza adecuada para brindar seguridad en la ruta.

El sistema de frenos, en tanto, respondió con distancias correctas para un modelo de su tipo. Por ejemplo, para detenerse por completo desde 100 km/h Montana necesitó de 39,6 metros, aunque con una leve tendencia a cruzar la carrocería.

¿Cómo queda la camioneta Chevrolet Montana frente a sus rivales?
Al comienzo decíamos que en la actualidad, la camioneta compite directamente con Renault Oroch y en menor medida con Fiat Strada: originalmente apuntaba a las versiones más económicas de Toro, pero ese modelo ya no se ofrece más en nuestro mercado con caja manual.

Así las cosas, los $29.099.900 que cuesta esta Chevrolet Montana LT resultan muy competitivos en virtud de los $31.640.000 que cotiza la versión comparable de Oroch denominada Emotion, equipada con el conocido motor 1.6 de 114 caballos y tracción 4×2.

Un poco más abajo se ubica la Fiat Strada Freedom con el 1.3 Firefly de 99 CV, caja manual y tracción simple, que cuesta $27.480.000, pero tiene un nivel de equipamiento inferior.

Cabe destacar que tanto Oroch como Strada apenas ofrecen dos airbags, mientras que Montana equipa seis bolsas de aire: un detalle para nada menor si la utilidad que se pretende darle es de uso familiar.

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