Fabricarán autos en la Argentina con una planta sólo alimentada de energía renovable

Una planta automotriz de Toyota en Zárate usará energía provista por los molinos eólicos que YPF tiene en la Patagonia

En el marco de la ley 27191 que permite que empresas privadas se vendan energía eléctrica unas a otras, Toyota e YPF Luz firmaron un acuerdo para que la planta de Zárate, donde se fabrican las camionetas Hilux para todo América Latina, sea abastecida con energía eólica.

De este modo en sólo un año y medio la planta de Toyota en la provincia de Buenos Aires -cuya producción en 2017 representó el 26% de la producción y el 41% de las exportaciones totales de la industria automotriz argentina- producirá sus vehículos con energía 100% renovable. La acción responde a las iniciativas de sustentabilidad y cuidado del medio ambiente de la empresa japonesa en su planta de Zárate, que el año pasado superó las 125.000 unidades y este año apunta a conseguir un nuevo récord de producción por encima de las 140.000 unidades.

El contrato de provisión de energía renovable tiene una duración de 10 años, con una primera etapa en la que Toyota sustentará su producción con un 25% de energía renovable, y una segunda etapa a partir de 2020 en la que el 100% de sus necesidades energéticas, equivalente a 76.000 MWh/año, provendrá de fuentes renovables.

¿Por qué es tan importante el ESP?

La obligatoriedad de incorporar control de estabilidad de serie en todos los vehículos cero kilómetros a partir de enero de 2018 fue borrada de un plumazo gracias al lobby de las terminales. Pero, ¿por qué es tan importante que nuestro auto cuente con este sistema?

A mediados de la década de 1990, Mercedes Benz y Bosch desarrollaron en forma conjunta uno de los dispositivos de seguridad que más aporta al momento de evitar accidentes. Estamos hablando del ESP. 

Este elemento de seguridad, mediante un cerebro electrónico, acciona los frenos y le quita potencia al motor, estabilizando el auto en maniobras peligrosas. Trompos y subvirajes muy acusados pueden ser corregidos automáticamente por este sistema. 

Se transforma en tangencialmente necesario, cuando nos encontramos bajo la lluvia o sobre terrenos poco adherentes donde se hace mucho más fácil perder el control del vehículo de forma inesperada. 

Trabaja siempre junto al control de tracción y el ABS, transformando accidentes en sustos. 

A principios de este año tendría que haber entrado en vigencia la reglamentación que exige a todas las terminales automotrices comercializar únicamente vehículos livianos con ESP de serie. Desde las versiones base, hasta las más equipadas. Esto no sucedió, de hecho, se prorrogó la obligatoriedad hasta 2020.

Viendo todo el accionar de los grandes emporios del automotor, cualquier persona que analiza la situación unos pocos minutos puede pensar que el ESP debe ser muy costoso para los fabricantes, pero no es así: se estima que colocarle ESP a un vehículo, que ya dispone de ABS, tiene un costo para el fabricante de tan solo 60 dólares. 

Fuente: Parabrisas.com