Europa quiere autos que no dejen pasar la velocidad máxima y que avisen si el conductor está borracho
MADRID.- «Conducción inteligente». Ese es el concepto que repite el nuevo proyecto para el auto del futuro que impulsa la Unión Europea (UE) y que, entra otras cosas, incluye un limitador automático de velocidad que hará que el auto ajuste por sí mismo el nivel de aceleración según el tipo de vía por la que transite.
Pero no es sólo eso. «La idea es que manejar un auto moderno se parezca cada vez más a manejar un avión», dijo Antonio Avenoso, del Consejo para la Seguridad en el Transporte Automotor, al dar una idea de las pautas de seguridad que procura el nuevo reglamento.
Entre otras cosas, pretende que los autos que se fabriquen a partir de su entrada en vigor tengan una suerte de «caja negra» que registre todos los movimientos y decisiones del conductor.
También, un sensor de aire que haga que el auto se bloquee en caso de que detecte un nivel elevado de alcohol en el organismo de quien conduce y monitores de somnolencia y distracción que harán lo mismo en caso de que detectar esas actitudes.
Fuente: LaNacion.com.ar

La Argentina es un país desequilibrado. No puede evitar pasar de la euforia a la depresión, o a la inversa, en cuestión de meses. Sucede desde hace décadas y, como en la actualidad, se repite indefectiblemente. El sector automotor es un buen ejemplo. A comienzos del año pasado se fantaseaba con llegar a un mercado de un millón de unidades y hoy ruegan para que 2019 no caiga por debajo de las 500.000. Días atrás se anticipaba en Ámbito Financiero que marzo venía mal, muy mal. Según los datos de patentamientos de la primera quincena, se registraba una caída de más del 60%. Ayer se mantenía la misma caída. Quienes gustan ver la mitad del vaso lleno, atenúan este derrumbe con la salvedad de estar comparando con un mes, como marzo de 2018, en el que se alcanzó récord de ventas, con más de 85.000 operaciones. Es una forma de transitar la vida. Lo que no puede evitar cualquier análisis es la realidad y, ante una baja de esa magnitud, es difícil encontrar algo positivo.