Jeep cumple 80 años y anuncia modelos eléctricos, reconocimiento biométrico y conducción 4×4 autónoma

La marca se prepara para la revolución de la electricidad en la industria sin perder su legado de aventura y capacidad.

Pocas marcas de autos están tan identificadas con sus características y capacidades. Sin dudas, Ferrari es una de ellas. Y la otra con presencia inconfundible es Jeep, el padre del 4×4.

Tan influyente fue su aparición como todo terreno, que el nombre Jeep se convirtió en un genérico para designar casi a cualquier 4×4 durante décadas.

Pero las preferencias y el mercado fueron cambiando y hoy casi todas las marcas tienen un SUV, ese vehículo que nació para atraer a los usuarios a un 4×4 pero con mayor confort para todos los días.

El Wilys CJ-2A fue el primer modelo «civil» de Jeep, derivado del modelo creado para la Segunda Guerra.

Esa transformación le permitió a la marca de origen estadounidense ampliar su gama y ofrecer modelos de distintos tamaños, características y capacidades, todas emparentadas con el 4×4 aunque tenga unas pocas versiones que no lo sean.

Pero la transformación que viene en la industria automotriz, relacionada con la electrificación de la propulsión, la conectividad entre vehículos y la asistencia al manejo, hasta llegar a la conducción autónoma total, es la más grande de la historia y Jeep la piensa hacer a su manera.

Por eso habrá que pensar en 4×4 eléctricos, con tecnologías avanzadas pero aplicadas a la aventura: reconocimiento biométrico para destrabar el vehículo y poner en funcionamiento algunos accesorios en lugar de llevar encima una llave.

Para 2025, el 70% de las ventas de Jeep pertenecerá a las versiones electrificadas.

Estaciones de recarga en plena montaña que usan energía solar, carga de un vehículo a otro y la opción de emparejar un drone para que ayude a un manejo más segura fuera del camino.

Y más adelante llegará la conducción autónoma off-road y hasta la posibilidad de usar el propio vehículo como si fuese una carpa instalada en un bosque.

Esas son algunas de las ideas que propone la marca en coincidencia con el aniversario de sus 80 años.

Un 15 de julio de 1941, la antigua Willys-Overland Co. firmó un contrato con el Departamento de Guerra de los Estados Unidos para comenzar la producción de un vehículo militar que poco tiempo después fue conocido como Jeep.

Algunos prototipos recientes, como el Jeep Magneto, ayudan a visualizar un 4×4 extremo 100% eléctrico.

De hecho, no se sabe exactamente de dónde proviene el nombre. Para algunos, se lo identificó con el personaje Eugene The Jeep, un animal con habilidades extraordinarias que era compañero de aventuras de Popeye.

La otra teoría proviene de las siglas GP (General Purpose, Propósitos Generales), que por su fonética en inglés suena yi pi, termino usado por el Departamento de Guerra cuando encargó a distintas empresas el desarrollo de un vehículo militar para la Segunda Guerra Mundial.

Ochenta años después, la marca Jeep presentó su idea de futuro con algunas confirmaciones y otras ideas que se ven plasmadas en un video en que aparecen soluciones que hubieran sido impensadas hace unos años.

Ese primer paso hacia la nueva era se reconocerá inicialmente con el logo 4xe, con el que la marca identifica sus actuales vehículos híbridos e híbridos enchufables, estos últimos, con capacidad para moverse por una corta distancia solo con electricidad.

Pero para 2025, la marca ofrecerá versiones 4xe totalmente eléctricas de cero emisiones, en todos y cada uno de los segmentos que ofrezca un modelo. El 70% de las ventas en 2025 de Jeep serán versiones electrificadas.

Pero esa electrificación recién llegará en 2027 para los modelos producidos en el Mercosur.

Un repaso por una historia de aventura

Denominado MB, se producirían más de 350.000 unidades hasta 1945 y serían la base del Jeep CJ, civil cuya fabricación comenzaría incluso antes de que terminara la guerra.

A partir de ahí, el CJ-2A se convirtió en el primer vehículo liviano con tracción en las cuatro ruedas ampliamente disponible y en grandes cantidades para el público en general.

La Estanciera, fabricada en la Argentina por IKA, puede ser considerado como el primer SUV.

Para ello incluyó varias mejoras que lo hacían más práctico, como un portón trasero abatible, rueda de auxilio lateral, faros más grandes y una unidad de toma de fuerza.

En 1946, Willys-Overland presentó la primera camioneta con carrocería totalmente de acero de la industria, la Willys Wagon. Pero la auténtica novedad no llegaría hasta 1949, cuando se sumó un sistema de tracción a las cuatro ruedas. De alguna manera, habia nacido el primer SUV.

Tenía capacidad para llevar a 7 personas, transportar carga y encarar caminos complicados. En nuestro país este modelo se produjo entre 1957 y 1970 y se conoció con el nombre de Estanciera.

Modelos como el Wagoneer (1963), el equivalente a un SUV de lujo actual; el Cherokee (1979), el primer SUV compacto; y el Grand Cherokee (1992) le dieron a la marca un protagonismo como opción de vehículo familiar pero siempre con capacidad 4×4.

Pero el modelo que mejor capturó, interpretó y ejecutó ese espíritu 4×4 fue el Wrangler. SI bien Jeep no había dejado de hacer un modelo con semejante capacidad off-road, su aparición en 1986 respondió al deseo del público de contar co más comodidades.

Tenía un centro de gravedad más bajo, una sensación de manejo mejorada y un interior más confortable. Estos atributos le sirvieron para sentar el precedente de uno de los vehículos Jeep más queridos y capaces de todos los tiempos.

Es en la actualidad el modelo emblema que tiene la marca y también lo seguirá siendo cuando sea 100% eléctrico.

Fuente: Clarín

La industria automotriz y su relación con Brasil

El país vecino compra una gran parte de la producción argentina gracias a un acuerdo bilateral

Con una industria automotriz que depende de Brasil, desde la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa) declaran que están “expectantes”, sobre todo porque con el cambio de presidencia del Mercosur a Brasil, quieren esperar el desarrollo de las negociaciones para hacer declaraciones.

En junio, según los registros de Adefa, la producción nacional de vehículos alcanzó las 40.035 unidades, 14,5 % más que mayo y 155% por encima del volumen de junio 2020. Las automotrices exportaron 22.737 vehículos, es decir, un 14 % por encima de mayo, y creció 230 % con respecto al volumen que se registró en junio del año pasado. En el acumulado de los primeros seis meses del año, las terminales automotrices exportaron 107.877 unidades, un 102 más respecto de las 53.222 unidades que se enviaron a diversos mercados entre enero y junio del año pasado.

En 2020, en plena crisis por la pandemia, el sector automotriz fue el tercer complejo exportador de la Argentina, detrás de la soja y el maíz. Hizo envíos al exterior por US$4309 millones, un 39% menos que en 2019. Los principales mercados fueron Brasil a donde exportó por US$2882 millones; en un lejano segundo lugar Perú, por US$188 millones y en tercero, Chile, con US$161 millones ingresados a la Argentina por exportación.

Un régimen especial

Desde la consultora Abeceb, Andrés Civetta, economista especializado en el mercado automotor, explica de qué se trata el régimen especial que tiene el sector, que está por afuera del Mercosur. Se trata de un acuerdo bilateral con Brasil. “El sector automotor se rige por un acuerdo diferente.

Se trata del llamado Acuerdo de Complementación Económica (ACE14), mientras que el Mercosur se rige por el ACE18. El ACE14 es un acuerdo sobre la política automotriz común entre Brasil y la Argentina que rige hasta el 30 de junio de 2029.

En el período del 1° de julio de 2020 hasta el 30 de junio de 2023, el valor de las importaciones y exportaciones entre las partes, de los productos administrados, deberá observar un coeficiente de desvío sobre las exportaciones del período – flex– no superior a 1,8. Es decir que por cada dólar que le vende la Argentina a Brasil, el país vecino podrá a su vez venderle no más de 1,8. Este coeficiente de desvío crecerá paulatinamente hasta alcanzar los tres puntos en 2029”.

Por otro lado, mientras que la Argentina y Brasil comercian con un arancel del 0%, el Arancel Externo Común para los vehículos es del 35%. “Es una protección bastante fuerte y ha sido un éxito, porque se ha desarrollado fuertemente a la industria desde los 90 en adelante”, afirma el economista.

“Es favorable para la Argentina, pero Brasil viene bregando por aumentar ese coeficiente e incluso ir hacia el libre comercio, lo que puede suceder en 2029. La Argentina se opone al libre comercio. El mantenimiento del coeficiente ha permitido el desarrollo de la industria ya que la estrategia de las terminales automotrices es tener producción para los dos países”, afirma Civetta. “Este comercio administrado hizo que se generen especializaciones en la región. Brasil es un mercado que desarrolla autos a menor precio y la Argentina pick ups de mayor valor”.

Brasil impulsa el libre comercio, que podría llegar en 2029

Fuente: La Nación