El Palomar: Comenzarán a fabricar autos adaptados

Autos adaptados para la accesibilidad e inclusión de las personas con discapacidad y/o con movilidad reducida serán fabricados por primera vez en la Argentina, lo que permitirá que 5,5 millones de personas y sus grupos de interés puedan acceder a este modelo de transporte sin tener que acondicionarlo en forma particular. La creación se dará en la Planta del Grupo Stellantis ubicada en El Palomar, partido de Morón.

La presentación del prototipo se realizó en el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad (PCD) que se conmemora cada 3 de diciembre, a cargo del presidente Alberto Fernández.

Según explicaron desde el Ministerio de Transporte, se aplicará en los modelos de camionetas utilitarias de tipo familiar Berlingo, fabricado por Citroën, y Partner, fabricado por Peugeot.

Los vehículos, pertenecientes al Grupo Stellantis, son fabricados en la planta de El Palomar y el equipamiento para la adaptación tiene un alto porcentaje de componentes de Argentina. La capacidad de producción anual para la fabricación de ambos modelos es de 400 vehículos, pero con posibilidad de duplicar la cantidad, según lo informado. Para el acceso a estos vehículos, se contará con financiamiento de entre $ 4.500.000 y $ 6.500.000 y con la excepción del 21% de IVA. “El prototipo de auto adaptado fue impulsado y articulado desde el Ministerio de Transporte en coordinación con diferentes automotrices para avanzar en las normas IRAM-AITA (estipuladas entre el Instituto Argentino de Normalización y la Asociación de Ingenieros y Técnicos del Automotor de acuerdo con estándares nacionales e internacionales y de esta forma lograr, por primera vez, que un vehículo sea adaptado de fábrica en Argentina”, resaltaron desde la cartera de Transporte.

Al mismo tiempo, la Licencia de Configuración de Modelo, en la que interviene el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Secretaría de Industria, permite que los vehículos adaptados se puedan exportar. En cuanto al equipamiento, ambos modelos tendrán una rampa de aluminio rebatible que soporta hasta 350 kilos de carga para permitir el ascenso en tiempo óptimo de una persona en su propia silla de ruedas, en tanto que los asientos del furgón son rebatibles y se fijan mediante una banda de contención para permitir el despliegue de la rampa. Además, la silla de ruedas se pude fijar con retractores especiales homologados con cinturón de seguridad inerciales de tres puntos para asegurarla y el furgón cuenta con apoyacabezas y respaldo adicional si se requiere. El vehículo también podrá transportar, en las plazas traseras, un pasajero en el asiento original y otro pasajero en la silla de ruedas y tiene la opción de configurarlo a su disposición original cuando no se traslade ningún pasajero en silla de ruedas, lo que da lugar a tres asientos convencionales, según se especificó.

Los vehículos adaptados, en detalle

El modelo adaptado fabricado por Peugeot-Citroën cuenta con una rampa de aluminio rebatible que soporta hasta 350 kg de carga para permitir el ascenso en tiempo óptimo de una persona en su propia silla de ruedas sin requerir una silla especial. Además, los asientos del furgón son rebatibles y se fijan mediante una banda de contención para permitir el despliegue de la rampa. Tanto el Berlingo como el Partner, son camionetas “Utilitario Familiar” que cumplen con los requerimientos para personas con discapacidad y con Movilidad Reducida, quienes podrán adquirirlo adaptado desde su origen, sin tener que hacerlo de forma particular. También introducen el concepto de inclusión social en el transporte, al incorporar asientos para la familia, eliminando las barreras sociales. La Comisión Nacional de Regulación del Transporte en Argentina (CNRT) se encargará de homologar, certificar y aprobar la producción en serie de los diseños y modelos de autos adaptados; mientras que la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) certificará los requisitos técnicos de seguridad activa y pasiva que deben cumplir los vehículos adaptados para el transporte de una persona en silla de ruedas.

Fuente: Viví el Oeste

El brutal aumento que tendría el boleto de colectivo en CABA y el conurbano si se redujeran los subsidios

Aunque el grueso de los subsidios que paga el gobierno se concentra en el sector energético, los subsidios al transporte equivalen a medio punto del PBI e insumen cerca de $ 300.000 millones anuales.

En el caso de las tarifas de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que incluye la Capital Federal y 40 localidades del Gran Buenos Aires, que según algunos cálculos absorbe entre 85 y 90% de los subsidios al transporte urbano de pasajeros, el subsidio promedio es de $ 70,6 por boleto, contra apenas $ 13 del boleto promedio que pagan por boleto los pasajeros a las 160 empresas y 386 líneas de colectivos que operan en el sector.

Se trata de un sistema que en octubre transportó en promedio 9 millones de pasajeros por día (una misma persona equivale a varios pasajeros/día, tanto por el uso de distintas líneas como por los trayectos de ida y vuelta habituales). Según el “Índice Bondi” elaborado por la Asociación Argentina de Empresarios Argentinos del Transporte Automotor (AAETA), el costo real de transportar el pasajero promedio es de $ 111,7 pesos. El déficit consiguiente, de $ 27,5 por boleto, es la medida por boleto del deterioro del sistema.

Según esas cuentas, si se eliminara totalmente el subsidio el boleto promedio pasaría de costar 13 a 83,6 pesos, un aumento del 543%. Y si también se buscara eliminar la pérdida operativa y de calidad del servicio cobrando el “costo real del boleto”, el aumento debería ser de 755%, para llegar a 111,1 pesos.

Asumiendo, por caso, que el Gobierno recortara en un 20% los $ 70 de subsidio por boleto, los consiguientes $ 14 de aumento más se duplicarían el costo a asumir por los pasajeros (de $ 13 a 27). Y eso dejando de lado eventuales subas de costos como el gasoil, que aumentarían el costo real del servicio

Según AAETA, actualmente el costo real de mantenimiento del sistema es de $ 23.805 millones por mes, de los que el Estado, a través del ministerio de Transporte, cubre poco menos de $ 18.000 millones. La diferencia, de casi $ 5.900 millones mensuales, se absorbe mediante pérdida de calidad del servicio, menos frecuencias, menos seguridad y menor ritmo de renovación del parque automotor.

Tales los datos a octubre, que cambian en función de variables como el costo del combustible, repuestos, mantenimiento y salarios. AAETA precisa que mientras el boleto promedio del colectivo en el AMBA es de 13 centavos de dólar, en San Pablo es de 85 centavos, en Santiago de Chile de 98 centavos y en Montevideo de 1 dólar y 3 centavos, es decir entre 554 y 692% por sobre el costo en dólares en el área de más intenso uso del transporte urbano automotor de pasajeros de la Argentina.

Según los datos de la asociación empresarial, el sector funciona con un parque de 18.500 unidades, emplea a 50.000 personas, atiende el 86% de los desplazamientos diarios en el área metropolitana y en los próximos dos años necesitará USD 700 millones para renovar las unidades que superan el máximo de antigüedad permitido, que según la ley de 24.449, de Transporte, es de 10 años.

En 2009, durante su gestión como secretario de Transporte, Ricardo Jaime recurrió al Capítulo III de la ley, que faculta a la “autoridad competente” a establecer “términos menores, en función de la calidad del servicio”, para establecer términos mayores, de hasta 13 años. Según estimaciones de AAETA, la antigüedad promedio del parque actual es de 7 años.

Fuente: Infobae