La Argentina es un país desequilibrado. No puede evitar pasar de la euforia a la depresión, o a la inversa, en cuestión de meses. Sucede desde hace décadas y, como en la actualidad, se repite indefectiblemente. El sector automotor es un buen ejemplo. A comienzos del año pasado se fantaseaba con llegar a un mercado de un millón de unidades y hoy ruegan para que 2019 no caiga por debajo de las 500.000. Días atrás se anticipaba en Ámbito Financiero que marzo venía mal, muy mal. Según los datos de patentamientos de la primera quincena, se registraba una caída de más del 60%. Ayer se mantenía la misma caída. Quienes gustan ver la mitad del vaso lleno, atenúan este derrumbe con la salvedad de estar comparando con un mes, como marzo de 2018, en el que se alcanzó récord de ventas, con más de 85.000 operaciones. Es una forma de transitar la vida. Lo que no puede evitar cualquier análisis es la realidad y, ante una baja de esa magnitud, es difícil encontrar algo positivo.
Fuente: Ambito.com
